
Texto base: Salmos 40:1-5
Salmos 40:1-5
1 Pacientemente esperé a Jehová, y se inclinó a mí, y oyó mi clamor.
2 Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.
3 Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, y confiarán en Jehová.
4 Bienaventurado el hombre que puso en Jehová su confianza, y no mira a los soberbios, ni a los que se apartan tras la mentira.
5 Has aumentado, oh Jehová Dios mío, tus maravillas; y tus pensamientos para con nosotros, no es posible contarlos ante ti. Si yo anunciare y hablare de ellos, no pueden ser enumerados.
INTRODUCCIÓN
Una de las pruebas más difíciles de la fe es aprender a esperar.
Es fácil confiar en Dios cuando la respuesta llega rápidamente. Lo difícil es seguir creyendo cuando hemos orado, hemos esperado y aparentemente nada cambia.
Hay momentos en los que le preguntamos a Dios:
¿Cuándo llegará la respuesta?
¿Cuándo cambiará esta situación?
¿Cuándo abrirás esa puerta?
¿Cuándo veré cumplido lo que estoy esperando?
David comienza el Salmo 40 diciendo:
“Pacientemente esperé a Jehová…”
David no dice simplemente: “Esperé a Jehová.”
Dice:
“Pacientemente esperé.”
Eso significa que hubo un período de espera. Hubo una necesidad. Hubo un clamor. Hubo un proceso.
Pero finalmente Dios intervino.
Este salmo nos enseña una verdad fundamental:
Esperar en Dios no significa que Dios está inactivo; significa que confiamos en Él mientras Él trabaja.
1. ESPERAR EN DIOS ES UNA EXPRESIÓN DE FE
David dice:
“Pacientemente esperé a Jehová…”
Salmos 40:1
Esperar requiere fe porque cuando esperamos todavía no tenemos aquello que estamos esperando.
Si ya tuviéramos la respuesta, no necesitaríamos esperar.
Por eso, la verdadera fe muchas veces se demuestra durante la espera.
Hebreos 11:1
“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.”
La fe tiene que ver con esperar algo que todavía no vemos.
Por eso, cuando una persona continúa confiando en Dios aunque todavía no vea la respuesta, está demostrando que su confianza no está fundamentada solamente en lo que sus ojos pueden ver.
Romanos 8:24-25
24 Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo?
25 Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos.
Aquí encontramos dos palabras importantes:
Esperanza.
Paciencia.
La fe nos permite esperar lo que todavía no vemos.
2. DIOS ESCUCHA NUESTRO CLAMOR
David continúa diciendo:
“…y se inclinó a mí, y oyó mi clamor.”
Salmos 40:1
Esto es hermoso.
David esperó, pero mientras esperaba clamó a Dios.
Esperar en Dios no significa dejar de orar.
Al contrario, debemos seguir llevando nuestra necesidad delante del Señor.
Salmos 34:17
“Claman los justos, y Jehová oye, y los libra de todas sus angustias.”
Dios escucha.
Tal vez todavía no vemos la respuesta, pero eso no significa que Dios no haya escuchado.
Hay una diferencia entre:
Dios no me ha respondido todavía
y
Dios no me ha escuchado.
Son cosas completamente diferentes.
David esperó, pero Dios escuchó su clamor.
3. DIOS PUEDE SACARNOS DEL POZO
David dice:
“Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso…”
Salmos 40:2
La expresión “pozo de la desesperación” representa una situación de profunda angustia, dificultad y desesperanza.
El lodo cenagoso es una imagen de algo de lo cual una persona no puede salir fácilmente por sus propias fuerzas.
David estaba describiendo una situación de la cual necesitaba que Dios lo sacara.
Y esto nos enseña algo:
Hay situaciones que nosotros no podemos resolver por nuestra propia fuerza.
Pero lo que para nosotros puede parecer un pozo sin salida, para Dios no representa un problema.
David no dijo:
“Yo mismo salí del pozo.”
Dijo:
“Y me hizo sacar…”
Fue Dios quien intervino.
4. DIOS NO SOLAMENTE NOS SACA DEL POZO; TAMBIÉN AFIRMA NUESTROS PIES
David continúa:
“…puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.”
Salmos 40:2
Observemos el proceso:
Primero: Dios lo sacó del pozo.
Después: puso sus pies sobre una peña.
Finalmente: enderezó sus pasos.
Dios no solamente quiere sacarnos de una situación difícil.
También quiere establecernos después de sacarnos.
La peña representa firmeza y estabilidad.
Esto nos recuerda las palabras de Jesús:
Mateo 7:24-25
24 Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca.
25 Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca.
Dios quiere que nuestra vida tenga fundamento.
Por eso, algunas veces la espera también sirve para afirmarnos en Dios.
5. MIENTRAS ESPERAMOS, DIOS ESTÁ TRABAJANDO EN NOSOTROS
Hay algo importante que debemos entender:
La espera no siempre cambia inmediatamente nuestra circunstancia, pero puede cambiar nuestro corazón.
Dios puede utilizar el tiempo de espera para enseñarnos:
- Paciencia.
- Dependencia de Él.
- Perseverancia.
- Humildad.
- Obediencia.
- Fe.
- Confianza.
Santiago 1:2-4
2 Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas,
3 sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.
4 Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.
La prueba produce paciencia.
Y la paciencia tiene que completar una obra en nosotros.
Por eso, no debemos desperdiciar los períodos de espera.
Preguntémosle a Dios qué quiere enseñarnos mientras esperamos.
6. LA ESPERA NO DEBE LLEVARNOS A BUSCAR CAMINOS EQUIVOCADOS
Una de las grandes tentaciones durante la espera es adelantarnos a Dios.
Cuando Dios tarda, podemos sentir la tentación de buscar nuestra propia solución.
Podemos pensar:
“Como Dios no lo ha hecho, lo haré yo.”
Pero no toda puerta abierta viene de Dios.
David dice:
“Bienaventurado el hombre que puso en Jehová su confianza, y no mira a los soberbios, ni a los que se apartan tras la mentira.”
Salmos 40:4
David relaciona la confianza en Dios con no seguir caminos equivocados.
Esperar en Dios significa decir:
“Señor, prefiero esperar tu voluntad antes que obtener algo fuera de tu voluntad.”
Eso es verdadera fe.
7. ESPERAR EN DIOS NO SIGNIFICA ESTAR INACTIVOS
Hay una diferencia entre:
esperar en Dios
y
no hacer nada.
Esperar en Dios significa continuar haciendo lo que Dios nos ha mandado mientras esperamos aquello que todavía no ha llegado.
Si estás esperando una respuesta:
Sigue orando.
Si estás esperando una puerta:
Sigue siendo fiel.
Si estás esperando una promesa:
Sigue creyendo.
Si estás atravesando una prueba:
Sigue obedeciendo.
Gálatas 6:9
“No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.”
Observa la expresión:
“a su tiempo.”
No dice:
“cuando nosotros queramos.”
Dice:
“a su tiempo.”
Nuestra responsabilidad es no desmayar.
8. DIOS TIENE UN TIEMPO PARA CADA COSA
Muchas veces nuestro problema no es que Dios no vaya a responder.
Nuestro problema es que queremos que responda cuando nosotros queremos.
Pero Dios conoce cosas que nosotros no conocemos.
Eclesiastés 3:11
“Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin.”
Dios ve el principio y el final.
Nosotros vemos solamente una parte del camino.
Por eso podemos confiar en Él.
Si Dios conoce el final, podemos confiarle nuestro presente.
9. LA ESPERA TERMINARÁ EN ALABANZA
Después de sacar a David del pozo, Dios hizo algo más:
“Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios.”
Salmos 40:3
El mismo hombre que estaba en el pozo ahora tiene un cántico nuevo.
Esto nos enseña que Dios puede transformar nuestro dolor en testimonio.
Lo que hoy puede ser una prueba, mañana puede convertirse en una razón para decir:
“Miren lo que Dios hizo conmigo.”
David dice:
“Verán esto muchos, y temerán, y confiarán en Jehová.”
Su experiencia personal terminó fortaleciendo la fe de otras personas.
Tu proceso puede convertirse en un testimonio.
Tu espera puede convertirse en una enseñanza.
Tu prueba puede convertirse en una oportunidad para mostrar la fidelidad de Dios.
10. ¿CÓMO DEBEMOS ESPERAR EN DIOS?
A la luz de Salmos 40:1-5, podemos aprender cinco maneras de esperar.
1. Espera con paciencia
No permitas que la desesperación controle tus decisiones.
“Pacientemente esperé a Jehová…”
Salmos 40:1
2. Espera orando
No dejes de clamar porque la respuesta tarda.
“…y oyó mi clamor.”
Salmos 40:1
3. Espera confiando
No permitas que las circunstancias destruyan tu confianza.
“Bienaventurado el hombre que puso en Jehová su confianza…”
Salmos 40:4
4. Espera obedeciendo
No tomes caminos incorrectos para obtener rápidamente lo que estás esperando.
5. Espera creyendo que Dios está obrando
Aunque no puedas ver lo que Dios está haciendo, continúa confiando en Él.
11. ¿QUÉ HACER CUANDO LA ESPERA SE HACE LARGA?
Cuando sentimos que llevamos demasiado tiempo esperando, debemos recordar las palabras de Isaías:
Isaías 40:28-31
28 ¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance.
29 Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.
30 Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen;
31 pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.
El texto no dice que los que esperan nunca se cansan.
Dice que Dios renueva sus fuerzas.
Quizás hoy estás cansado de esperar.
Quizás llevas tiempo orando.
Quizás todavía no ves la respuesta.
Pero el mensaje de Dios para ti es:
No abandones tu confianza.
CONCLUSIÓN
Salmos 40 comienza con un hombre esperando:
“Pacientemente esperé a Jehová…”
Pero termina hablando de un Dios que:
escucha,
saca del pozo,
afirma los pies,
endereza los pasos,
pone cántico nuevo,
y demuestra sus maravillas.
La espera no significa que Dios te abandonó.
La espera no significa que Dios no escuchó.
La espera no significa que la respuesta nunca llegará.
Muchas veces, simplemente significa:
“Todavía no es el momento.”
Por eso, mientras esperamos:
No desesperemos.
No abandonemos la oración.
No tomemos caminos equivocados.
No dejemos de obedecer.
No perdamos la fe.
Sigamos confiando en Jehová.
Porque el mismo Dios que escuchó el clamor de David sigue siendo Dios hoy.
Salmos 37:5
“Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará.”
No dice:
“Encomienda a Jehová tu camino y entiende todo.”
Dice:
“Confía en él.”
A veces no necesitamos entender el proceso.
Necesitamos confiar en el Dios que está llevando nuestra vida.
UNA PALABRA PARA QUIEN ESTÁ ESPERANDO
Si hoy estás esperando una respuesta de Dios, recuerda esto:
Dios escucha tu oración.
Dios conoce tu necesidad.
Dios conoce el tiempo correcto.
Dios puede sacarte del pozo.
Dios puede afirmar tus pies.
Dios puede enderezar tus pasos.
Y cuando llegue el momento, podrás mirar atrás y decir:
“Pacientemente esperé a Jehová, y se inclinó a mí, y oyó mi clamor.”
No abandones tu fe durante la espera.
Sigue esperando.
Sigue orando.
Sigue creyendo.
Sigue confiando.
Porque Dios sigue siendo fiel.
Versículo clave
“Pacientemente esperé a Jehová, y se inclinó a mí, y oyó mi clamor.”
Salmos 40:1
