
Texto principal: Isaías 5:20
Tema central: La inversión de los valores morales y espirituales, y el peligro de llamar bueno a lo que Dios declara malo, y malo a lo que Dios declara bueno.
Propósito del estudio: Comprender qué quiso decir Dios por medio del profeta Isaías, conocer el contexto de esta advertencia, identificar cómo se manifiesta en nuestros días y aprender a discernir entre el bien y el mal conforme a la Palabra de Dios.
1. Texto bíblico principal
Isaías 5:20 (Reina-Valera 1960)
«¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!»
Este versículo contiene una advertencia solemne de Dios. El problema que denuncia no es simplemente que las personas cometan errores, sino que lleguen al punto de cambiar la definición del bien y del mal, justificando aquello que Dios condena y condenando aquello que Dios aprueba.
Observemos las tres comparaciones que presenta el texto:
- Lo malo por bueno: justificar el pecado como si fuera algo correcto.
- La luz por tinieblas: presentar la verdad como si fuera un error y la mentira como si fuera verdad.
- Lo amargo por dulce: hacer que aquello que perjudica espiritualmente parezca agradable, mientras se desprecia aquello que conduce a la vida.
La expresión «¡Ay!» es una advertencia de juicio y de consecuencias. Dios está llamando la atención de su pueblo para que reconozca su condición y se vuelva a sus caminos.
2. ¿Cuál era el contexto histórico de Isaías 5:20?
El profeta Isaías ejerció su ministerio en Judá en un período en el que había corrupción, injusticia social, orgullo y una profunda decadencia espiritual.
Antes de pronunciar el versículo 20, Isaías presenta una denuncia contra personas que habían abandonado la justicia de Dios.
Isaías 5:7 (Reina-Valera 1960)
«Ciertamente la viña de Jehová de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de Judá planta deliciosa suya. Esperaba juicio, y he aquí vileza; justicia, y he aquí clamor.»
Dios esperaba justicia de su pueblo, pero encontraba injusticia y sufrimiento.
Más adelante, el profeta denuncia la situación moral de aquella sociedad y pronuncia varios «ayes» contra sus pecados.
Isaías 5:21 (Reina-Valera 1960)
«¡Ay de los sabios en sus propios ojos, y de los que son prudentes delante de sí mismos!»
Este versículo muestra que el problema también estaba relacionado con el orgullo. Las personas confiaban tanto en su propio criterio que dejaban de someter sus pensamientos y decisiones a la voluntad de Dios.
¿Qué aprendemos del contexto?
El pueblo no solamente estaba haciendo lo malo; estaba perdiendo la capacidad de reconocerlo como malo. Cuando el ser humano rechaza repetidamente la verdad, puede terminar justificando aquello que antes reconocía como pecado.
Aplicación actual: no debemos medir lo correcto únicamente por lo que acepta la sociedad, lo que hacen muchas personas o lo que nos conviene personalmente. Nuestro criterio debe ser examinado a la luz de la Palabra de Dios.
3. ¿Cómo se manifiesta llamar bueno a lo malo?
La Biblia enseña que el pecado puede ser presentado como algo atractivo, conveniente o justificable.
Proverbios 14:12 (Reina-Valera 1960)
«Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte.»
Este texto nos enseña que no todo lo que parece correcto es verdaderamente correcto delante de Dios. Una decisión puede parecer beneficiosa y, sin embargo, conducir a consecuencias destructivas.
Veamos algunos ejemplos bíblicos.
A. Justificar la mentira
Efesios 4:25 (Reina-Valera 1960)
«Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros.»
Cuando alguien afirma que mentir está bien porque le produce una ventaja, está justificando algo que la Escritura manda desechar.
La mentira no se convierte en verdad porque muchas personas la practiquen ni porque parezca útil en una determinada situación.
B. Llamar libertad a vivir dominado por el pecado
Juan 8:34 (Reina-Valera 1960)
«Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado.»
El mundo puede presentar ciertas conductas como una expresión absoluta de libertad. Sin embargo, Jesús advierte que el pecado puede esclavizar al ser humano.
La verdadera libertad espiritual no consiste en hacer todo lo que uno desea, sino en ser liberado del dominio del pecado para vivir conforme a la voluntad de Dios.
C. Justificar la injusticia por conveniencia
Proverbios 17:15 (Reina-Valera 1960)
«El que justifica al impío, y el que condena al justo, Ambos son igualmente abominación a Jehová.»
Este proverbio denuncia la perversión de la justicia: absolver al culpable y condenar al inocente.
Esto puede suceder cuando una persona defiende lo incorrecto porque el responsable es un familiar, un amigo, un líder o alguien de quien espera recibir beneficios.
Enseñanza: no podemos defender una injusticia solamente porque la comete alguien a quien apreciamos. La justicia de Dios no debe depender de nuestras preferencias personales.
4. ¿Cómo se manifiesta llamar malo a lo bueno?
La inversión de los valores también se manifiesta cuando se desprecia la verdad, se rechaza la corrección y se persigue a quienes desean obedecer a Dios.
A. Rechazar la corrección de la Palabra
2 Timoteo 4:3-4 (Reina-Valera 1960)
«Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias,
y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.»
Pablo advierte que algunas personas buscarán enseñanzas que satisfagan sus deseos, en lugar de aceptar la verdad que necesitan escuchar.
Esto ocurre cuando alguien acepta únicamente los mensajes que le agradan y rechaza toda enseñanza que le exige arrepentimiento, obediencia o transformación.
No toda palabra incómoda es necesariamente correcta; por eso debemos examinar la enseñanza conforme a las Escrituras. Pero tampoco debemos rechazar la verdad bíblica simplemente porque confronta nuestro comportamiento.
B. Despreciar la obediencia a Dios
Juan 3:20-21 (Reina-Valera 1960)
«Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas.
Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.»
Jesús presenta dos actitudes diferentes: una persona procura evitar la luz porque no quiere que sus obras sean expuestas; otra se acerca a ella porque desea vivir en la verdad.
Cuando alguien rechaza la corrección únicamente para seguir practicando lo malo, termina tratando la luz como si fuera su enemiga.
C. Rechazar a quienes llaman al arrepentimiento
Juan 7:7 (Reina-Valera 1960)
«No puede el mundo aborreceros a vosotros; mas a mí me aborrece, porque yo testifico de él, que sus obras son malas.»
Jesús explicó que el mundo lo aborrecía porque denunciaba sus obras malas.
Este pasaje nos enseña que la verdad puede generar oposición cuando confronta intereses, orgullo o pecado. Sin embargo, no debemos concluir que toda persona que nos contradice está rechazando a Dios, ni que todo el que nos critica está necesariamente equivocado.
La fidelidad bíblica exige hablar con verdad, humildad y amor.
5. ¿Por qué llega una sociedad a invertir los valores?
La Biblia identifica varias causas espirituales y morales que ayudan a comprender este problema.
1. El corazón puede engañar al ser humano.
Jeremías 17:9 (Reina-Valera 1960):
«Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?»
El ser humano puede justificar sus deseos y confundir lo que quiere con lo que es correcto.
2. Se abandona el conocimiento de Dios.
Oseas 4:6 (Reina-Valera 1960):
«Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos.»
El contexto relaciona la ruina espiritual del pueblo con el rechazo del conocimiento de Dios. No basta con tener opiniones religiosas: necesitamos conocer y obedecer su Palabra.
3. Se sigue a la mayoría en lugar de obedecer a Dios.
Éxodo 23:2 (Reina-Valera 1960):
«No seguirás a los muchos para hacer mal, ni responderás en litigio inclinándote a los más para hacer agravios;»
La popularidad de una conducta no demuestra que sea correcta. Dios advirtió contra la participación en el mal por presión colectiva.
4. Se endurece la conciencia.
1 Timoteo 4:1-2 (Reina-Valera 1960):
«Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios;
por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia,»
Pablo describe una conciencia cauterizada: una condición en la que la persona pierde sensibilidad moral y puede persistir en el engaño sin responder adecuadamente a la corrección.
6. ¿Qué relación tiene esta enseñanza con los últimos tiempos?
Isaías pronunció su advertencia en el contexto histórico de Judá. No obstante, los principios morales de su mensaje siguen siendo relevantes para examinar nuestra conducta y la de la sociedad.
La Biblia también advierte que habrá tiempos difíciles y una decadencia moral.
2 Timoteo 3:1-5 (Reina-Valera 1960)
«También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos.
Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos,
sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno,
traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios,
que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita.»
Observemos especialmente esta expresión:
«Aborrecedores de lo bueno».
Pablo no solamente habla de personas que hacen el mal, sino de personas que llegan a rechazar lo bueno.
También advierte acerca de quienes conservan una apariencia religiosa, pero niegan con su conducta el poder transformador de la piedad.
Aplicación para la Iglesia de hoy
- No debemos confundir popularidad con aprobación divina.
- No debemos sustituir la sana doctrina por mensajes diseñados únicamente para agradar.
- No debemos condenar a una persona que busca arrepentirse y restaurarse.
- No debemos usar la Biblia para justificar nuestros prejuicios, abusos o intereses personales.
- Debemos examinar nuestra propia vida antes de denunciar los errores ajenos.
El propósito de esta enseñanza no es vivir buscando enemigos, sino permanecer fieles a la verdad de Dios.
7. ¿Cómo podemos distinguir hoy entre el bien y el mal?
La respuesta bíblica no es seguir ciegamente la cultura, nuestras emociones ni las opiniones de los demás. Debemos aprender a examinarlo todo a la luz de la Palabra de Dios.
Primera referencia: la Palabra ilumina nuestro camino
Salmos 119:105 (Reina-Valera 1960)
«Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino.»
La Palabra de Dios nos orienta para reconocer el camino que debemos seguir. Por eso, todo creyente necesita leerla, estudiarla y aplicarla con responsabilidad.
Segunda referencia: debemos examinar lo que escuchamos
1 Tesalonicenses 5:21-22 (Reina-Valera 1960)
«Examinadlo todo; retened lo bueno.
Absteneos de toda especie de mal.»
Pablo nos llama a no aceptar todo sin discernimiento. Debemos evaluar las enseñanzas, las decisiones y nuestras propias prácticas, conservando lo bueno y apartándonos del mal.
Tercera referencia: necesitamos discernimiento espiritual
Hebreos 5:14 (Reina-Valera 1960)
«pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.»
El discernimiento crece con la madurez espiritual y la práctica constante. No se trata solamente de conocer versículos, sino de aprender a vivir conforme a la verdad.
8. ¿Cómo debe responder un cristiano ante esta realidad?
La respuesta no debe ser el odio, la arrogancia ni la condenación indiscriminada. El cristiano está llamado a defender la verdad y, al mismo tiempo, reflejar el carácter de Cristo.
Efesios 4:15 (Reina-Valera 1960)
«sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo,»
Este versículo reúne dos responsabilidades inseparables: la verdad y el amor.
- Verdad sin amor puede convertirse en dureza y orgullo.
- Amor entendido como aprobación de todo puede llevarnos a ocultar la verdad.
- La madurez cristiana procura hablar con fidelidad, corregir con humildad y actuar con misericordia.
Además, debemos recordar que la corrección empieza por nosotros mismos.
Mateo 7:3-5 (Reina-Valera 1960)
«¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?
¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo?
¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.»
Jesús no enseña que nunca debamos corregir a otros. Enseña que debemos examinarnos primero para corregir sin hipocresía.
9. Conclusión: no cambiemos los valores que Dios ha establecido
Isaías 5:20 sigue siendo una advertencia solemne. Cuando una persona, una iglesia o una sociedad deja de reconocer la diferencia entre el bien y el mal, corre el riesgo de justificar la injusticia, despreciar la verdad y rechazar la corrección.
Pero la respuesta de Dios no es que nos limitemos a señalar la oscuridad. Somos llamados a caminar en la luz, practicar la justicia, amar la verdad y permitir que la Palabra transforme nuestra vida.
Tres verdades para recordar:
- Que algo sea aceptado por muchos no significa que sea aprobado por Dios.
- Que la verdad nos confronte no significa que debamos rechazarla.
- Que defendamos la verdad no nos da permiso para actuar sin amor, humildad ni justicia.
La pregunta final de este estudio no debe ser solamente: «¿Está el mundo llamando bueno a lo malo?». También debemos preguntarnos: «¿Estoy yo llamando bueno a algo que Dios me ha mostrado que debo corregir en mi propia vida?»
Esa pregunta convierte la advertencia de Isaías en una oportunidad para el arrepentimiento y la restauración.
10. Preguntas para reflexión o discusión en la iglesia
- ¿Qué significa, en términos bíblicos, llamar bueno a lo malo y malo a lo bueno?
- ¿Por qué es peligroso medir la verdad solamente por lo que acepta la mayoría?
- ¿Qué diferencia existe entre corregir a alguien con amor y condenarlo con orgullo?
- ¿Cómo podemos examinar una enseñanza para saber si está de acuerdo con las Escrituras?
- ¿Qué aspectos de nuestra vida necesitamos someter nuevamente a la Palabra de Dios?
Oración final
Señor Dios, ayúdanos a amar tu verdad y a reconocer aquello que necesita ser corregido en nuestras vidas. Líbranos del engaño, del orgullo y de la costumbre de justificar nuestros errores. Danos discernimiento para distinguir entre el bien y el mal, valentía para obedecer tu Palabra y humildad para recibir tu corrección. Enséñanos a hablar la verdad en amor, a practicar la justicia y a caminar en tu luz. Que nunca llamemos bueno a lo que tú condenas ni despreciemos aquello que tú apruebas. En el nombre de Jesús. Amén.
