
Texto base: Mateo 1:18-25
Versículo clave:
“José su marido, como era justo, y no quería infamarla, quiso dejarla secretamente.”
Mateo 1:19
Idea central
El enemigo puede levantar acusaciones, sospechas y conflictos para distraernos de lo que Dios nos mandó hacer; pero no debemos abandonar nuestra asignación tratando de defendernos de cada acusación.
INTRODUCCIÓN
Hay momentos en la vida en los que somos acusados de cosas que no hicimos. Hay personas que interpretan mal nuestras acciones. Otros hablan sin conocer la historia. Algunos levantan sospechas y otros simplemente creen cualquier versión que escuchan.
Y una de las cosas más difíciles es cuando tú sabes la verdad, pero los demás no la saben.
José estaba comprometido con María. Pero María apareció embarazada.
Desde la perspectiva humana, José tenía muchas preguntas.
La Biblia dice:
“El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando desposada María su madre con José, antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo.”
Mateo 1:18
José no tenía toda la información.
María sabía que el niño había sido concebido por el Espíritu Santo. Pero José todavía no lo sabía.
Y aquí encontramos algo muy poderoso: José estaba a punto de tomar una decisión basada en una situación que no comprendía completamente.
La Biblia dice:
“José su marido, como era justo, y no quería infamarla, quiso dejarla secretamente.”
Mateo 1:19
José no quiso hacer un escándalo. No quiso destruir la reputación de María. No quiso exponerla públicamente.
Pero decidió apartarse.
Y aquí está la enseñanza:
A veces queremos abandonar algo que Dios nos mandó cuidar, simplemente porque no entendemos lo que está sucediendo.
José estaba a punto de dejar a María.
Pero no sabía que dentro de María estaba el cumplimiento de una promesa divina.
I. NO TODO LO QUE PARECE UNA CRISIS ES UNA RAZÓN PARA ABANDONAR LA ASIGNACIÓN
José vio una situación complicada.
Él pensó:
- “Esto no tiene explicación.”
- “Yo no entiendo lo que está pasando.”
- “Esto afecta mi reputación.”
- “La gente va a hablar.”
- “Esto puede destruir mi futuro.”
Y decidió dejarla secretamente.
Pero el problema de José era que estaba tomando una decisión con información incompleta.
Él veía un embarazo; Dios veía el cumplimiento de una profecía.
José veía un problema; Dios veía un propósito.
José veía una situación vergonzosa; Dios veía una manifestación sobrenatural.
José veía una razón para retirarse; Dios veía una asignación que debía proteger.
Hay momentos en que no entendemos lo que Dios está haciendo.
Y cuando no entendemos, podemos comenzar a interpretar mal.
Podemos pensar:
- “Dios me abandonó.”
- “Esto ya no tiene sentido.”
- “Mejor me retiro.”
- “Ya no voy a seguir.”
- “No quiero problemas.”
- “No quiero que hablen de mí.”
Pero escucha esto:
No abandones tu asignación simplemente porque estás atravesando una situación que todavía no comprendes.
II. EL ENEMIGO PUEDE USAR LA CONFUSIÓN PARA DISTRAERNOS
José estaba concentrado en una situación que no entendía.
Pero mientras José estaba pensando en dejar a María, Dios estaba pensando en cómo salvar al mundo.
¡Qué contraste!
José estaba pensando:
“¿Qué hago con esta situación?”
Pero Dios estaba diciendo:
“José, tú tienes una asignación que cumplir.”
Esto nos enseña algo muy importante:
Mientras nosotros estamos ocupados tratando de responder a una acusación, podemos estar descuidando aquello que Dios nos mandó hacer.
Hay personas que reciben una palabra de Dios, pero luego alguien los acusa y abandonan su propósito.
Dios les dijo:
“Predica.”
Pero alguien habló mal de ellos, y dejaron de predicar.
Dios les dijo:
“Sirve.”
Pero alguien los criticó, y dejaron de servir.
Dios les dijo:
“Construye.”
Pero alguien dijo que no lo lograrían, y abandonaron la obra.
Dios les dijo:
“Camina.”
Pero alguien levantó una acusación, y se detuvieron para defenderse.
No toda acusación merece una respuesta.
Algunas acusaciones se responden con palabras.
Pero otras se responden con fidelidad.
Otras se responden con el tiempo.
Y otras se responden simplemente continuando obedeciendo a Dios.
III. MARÍA NO APARECE DEFENDIÉNDOSE
Este punto es muy poderoso.
José tenía dudas.
María estaba embarazada.
Y José pensaba dejarla.
Pero en el relato de Mateo no vemos a María tratando de organizar una campaña de defensa.
No vemos a María diciendo:
“¡José, tienes que creerme!”
No vemos a María corriendo detrás de cada persona para explicar lo que Dios había hecho.
Ella sabía algo:
Cuando Dios te asigna algo, no siempre tendrás que convencer a todo el mundo.
María no tenía que convencer a toda la ciudad.
No tenía que explicar el milagro a cada persona.
No tenía que responder a cada comentario.
Ella simplemente tenía que permanecer obediente a Dios.
Y aquí hay una palabra para alguien:
Deja de perder tiempo tratando de convencer a personas que Dios no te mandó convencer.
Hay personas que están gastando toda su energía defendiendo su nombre, mientras abandonan su misión.
Están tan ocupadas respondiendo:
- “Yo no dije eso.”
- “Yo no hice aquello.”
- “No fue así.”
- “Eso es mentira.”
- “Déjame explicarte.”
Que ya no tienen tiempo para:
- orar,
- predicar,
- servir,
- trabajar,
- construir,
- avanzar,
- cumplir la asignación.
La distracción no siempre viene como pecado. A veces viene como una batalla que parece legítima, pero que te roba el enfoque.
IV. JOSÉ QUISO DEJAR SECRETAMENTE LO QUE DIOS LE HABÍA MANDADO RECIBIR
La Biblia dice:
“Quiso dejarla secretamente.”
José tenía la intención de retirarse.
Pero el problema era que José estaba a punto de abandonar algo que Dios había escogido para él.
Dios no le dijo:
“José, deja a María.”
Dios le dijo:
“No temas recibir a María tu mujer.”
“José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es.”
Mateo 1:20
La palabra de Dios corrigió la interpretación de José.
José estaba interpretando la situación desde lo que veía.
Pero Dios le mostró lo que realmente estaba sucediendo.
El enemigo quiere que tomes decisiones eternas basadas en problemas temporales.
Quiere que abandones:
- tu ministerio por una crítica,
- tu matrimonio por una temporada difícil,
- tu llamado por una acusación,
- tu iglesia por una ofensa,
- tu propósito por una opinión,
- tu avance por una distracción.
Pero Dios te dice:
“No temas recibir lo que Yo te mandé recibir.”
V. EL ENEMIGO QUIERE CREAR FRENTES DE DISTRACCIÓN
Una de las estrategias más peligrosas del enemigo es crear frentes.
Un frente es una situación que exige constantemente tu atención.
Algo que te mantiene pensando todo el tiempo:
- “¿Qué dijeron?”
- “¿Qué estarán pensando?”
- “¿Qué voy a responder?”
- “¿Cómo voy a defenderme?”
- “¿Quién habló?”
- “¿Quién está en mi contra?”
Y mientras tú estás mirando ese frente, descuidas el verdadero campo de batalla: tu asignación.
Nehemías entendió esto.
Cuando estaba reconstruyendo los muros de Jerusalén, sus enemigos intentaron distraerlo.
“Yo hago una gran obra, y no puedo ir; porque cesaría la obra, dejándola yo para ir a vosotros.”
Nehemías 6:3
¡Qué respuesta!
Nehemías no dijo:
“Voy a dejar la obra para demostrarles que no tengo miedo.”
Él dijo:
“Estoy haciendo una gran obra.”
Hay conversaciones a las que no puedes bajar porque estás haciendo una gran obra.
Hay discusiones que no puedes atender porque tienes una asignación.
Hay provocaciones que debes ignorar porque no puedes permitir que el enemigo te saque del lugar donde Dios te puso.
VI. JESÚS TAMBIÉN FUE ACUSADO Y NO RESPONDIÓ A TODO
Jesús fue acusado.
Fue llamado:
- comilón,
- bebedor de vino,
- amigo de pecadores,
- endemoniado,
- blasfemo.
Pero Jesús no se detuvo para responder cada acusación.
Él continuó haciendo la voluntad del Padre.
Cuando lo acusaron delante de Pilato:
“Pero Jesús no le respondió ni una palabra; de tal manera que el gobernador se maravillaba mucho.”
Mateo 27:14
Jesús sabía que no toda acusación merece una explicación.
Hay personas que no quieren la verdad; quieren una reacción.
Y cuando reaccionas, ellos sienten que lograron su objetivo.
El enemigo muchas veces no necesita destruirte.
Solo necesita distraerte.
No necesita hacerte caer.
Solo necesita hacerte detener.
No necesita quitarte el llamado.
Solo necesita hacerte abandonar temporalmente la obra.
Pero una interrupción prolongada puede convertirse en abandono.
VII. HAY BATALLAS QUE SE GANAN NO RESPONDIENDO, SINO CONTINUANDO
María no abandonó su asignación.
José tampoco la abandonó después de recibir la palabra de Dios.
La Biblia dice:
“Y despertando José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su mujer.”
Mateo 1:24
José recibió a María.
Y con ella recibió:
- la incomprensión,
- los comentarios,
- la responsabilidad,
- el peso de criar al Hijo de Dios,
- la responsabilidad de proteger a Jesús.
José pudo decir:
“Yo no quiero problemas.”
Pero obedeció.
La obediencia no siempre te hace popular. Pero siempre te coloca en el centro de la voluntad de Dios.
VIII. NO PERMITAS QUE UNA ACUSACIÓN TE HAGA ABANDONAR LO QUE DIOS TE MANDÓ HACER
Pablo dijo:
“Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante.”
Hebreos 12:1
Observa la expresión:
“Despojémonos de todo peso.”
No solamente del pecado.
También de los pesos.
Hay personas que no están detenidas por un pecado, sino por una carga.
Una acusación.
Una ofensa.
Una palabra.
Una injusticia.
Un malentendido.
Y llevan tanto tiempo cargándolo que ya no pueden correr.
Pero hoy Dios te dice:
“Suelta el peso y continúa corriendo.”
IX. NO TIENES QUE DEFENDERTE DE TODO
La Biblia dice:
“Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos.”
Éxodo 14:14
También dice:
“Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará.”
Salmos 37:5
Y:
“Toda arma forjada contra ti no prosperará, y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio.”
Isaías 54:17
Observa que el texto dice:
“Toda lengua que se levante contra ti en juicio.”
Dios no dice que nunca se levantará una lengua.
Dice que esa lengua no tendrá la última palabra.
No tienes que ganar cada discusión para ganar tu propósito.
Tu vida no depende de que todos te entiendan.
Tu llamado no depende de que todos estén de acuerdo contigo.
Tu futuro no depende de que todos hablen bien de ti.
Tu futuro está en las manos de Dios.
X. EL TIEMPO QUE PIERDES DEFENDIÉNDOTE, NO LO PUEDES RECUPERAR
Aquí está el punto central de este mensaje:
El tiempo es una asignación de Dios.
Cuando pasas meses peleando con personas, meses explicando tu versión, meses tratando de limpiar tu nombre, puedes estar perdiendo el tiempo que Dios te dio para cumplir tu propósito.
Jesús dijo:
“Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura.”
Juan 9:4
Jesús tenía conciencia del tiempo.
Él sabía:
“Tengo una obra que hacer.”
Y cuando tienes una obra que hacer, no puedes permitir que cada voz te saque de tu camino.
CONCLUSIÓN
José estaba a punto de dejar a María.
Pero el cielo intervino.
El ángel le dijo:
“No temas recibir a María tu mujer.”
En otras palabras:
“José, no tomes una decisión definitiva basada en una situación que todavía no comprendes.”
Y hoy Dios puede estar diciéndole a alguien:
- No abandones tu ministerio por una acusación.
- No abandones tu llamado por una crítica.
- No abandones tu familia por un malentendido.
- No abandones tu servicio por una ofensa.
- No abandones tu propósito por una temporada de confusión.
- No abandones tu asignación porque alguien levantó una acusación contra ti.
No pierdas tu asignación intentando responder a todos tus acusadores.
Hay cosas que Dios mismo va a aclarar.
Hay cosas que el tiempo va a revelar.
Hay cosas que Dios va a defender.
Pero mientras Dios trabaja en tu defensa, tú debes continuar trabajando en tu asignación.
FRASE CENTRAL DEL SERMÓN
“NO DEJES DE HACER LO QUE DIOS TE MANDÓ, SOLO POR RESPONDER A LO QUE EL ENEMIGO ESTÁ PROVOCANDO.”
LLAMADO FINAL
Hoy Dios te pregunta:
¿Qué estás a punto de abandonar por una acusación?
¿Tu llamado?
¿Tu servicio?
¿Tu ministerio?
¿Tu familia?
¿Tu propósito?
¿Tu sueño?
¿Tu asignación?
Tal vez el enemigo ha creado un frente para distraerte.
Pero hoy el Señor te dice:
“No temas. Recibe nuevamente tu asignación. Vuelve a la obra. Vuelve al propósito. Vuelve al lugar donde te mandé estar.”
Como Nehemías:
“Yo hago una gran obra, y no puedo ir.”
Como Jesús:
“Me es necesario hacer las obras del que me envió.”
Y como José:
“Hizo como el ángel del Señor le había mandado.”
Porque al final, no será la acusación la que defina tu vida. Será tu obediencia a Dios.
